¿Cuántos kilómetros nos separan de Canarias? Mil y pico. Bueno podría pensarse de varias maneras, podríamos ser optimistas y decir que no es mucho, que dos horas y media de trayecto es como ir en barco a Tenerife, o a La Aldea en día de caravana... Podríamos adoptar la visión negativista e independentista y decir que mil y pico es muchísimo, que como nos podemos considerar España estando tan lejos...
Para mi, esos kilómetros fueron demasiados. Y es que no es normal volar en un avión de esos, como pueden empezar a imaginarse hablo de volar con Ryanair.
Llegué con tiempo al aeropuerto, una hora de antelación que a mi gusto es demasiado pronto pa llegar a un sitio, pero las guaguas son así, o te dejan una hora antes o te dejan una hora después, no hay punto medio.
Me entretuve un buen rato mirando revistas y decidiendo en cual me iba a dejar mi dinero. Al final me decidí por el ejemplar de esta semana de El Jueves (si si, la revista que sale los Miércoles).
Así que con tiempo me dirigí a pasar el control de seguridad. Ningún problema, rápido e indoloro.
Miré en las pantallitas, que puerta sería la de mi vuelo y al virar la cabeza me la encontré de frente. Ya había gente en la cola, pero no me alarmé iba con antelación, mi asiento estaba asegurado... No!!!!! ¡Error! ¡Esto es un sálvese quien pueda! ¡Las mujeres y niños primero! Llegue tarde, soy el último en una fila de 198 pasajeros...
Entramos, me siento en penúltima fila. A mi lado, una chica estudiante de chino que no despega sus ojos de palabras tales como Xiàng que viene significando Saber.
A mi otro lado (si, voy en el centro) un caballero que no consigue encontrar la postura adecuada para dormir... Aquí nadie duerme.
Estos de Ryanair deberían ir pensando en construir casa en ciudades en las que falta espacio. ¿Cómo quieren que un chico de 1'90 entre en un espacio tan reducido? Las rodillas tocan el asiento delantero, mis brazos se salen por todas partes, y reposacabeza, ¿para qué?
Me duele el culo...
Ya he llegado a Madrid, me los encuentro en Sol, tirados cual "jipis", bocadillos de queso para los vegetarianos y de jamón serrano para los "carnófagos" en el Museo del Jamón y unas cervezas. Mismas chorradas de siempre en sitio diferente.
Amigos, para qué si no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario